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jueves, 7 de enero de 2010

RIHANNA, DESAFIANDO AL ISLAM



Rihanna, la chica de UMBRELLA ya tiene tres discos en el mercado. El último Rated R, un auténtico tostón.
Es un hecho. El R&B actual está muerto: ¿Por qué no lo entierran ya dignamente?


No se crean que están en otro sitio... Si hemos abierto este post no es para hablar de música, es porque esta belleza étnica es carne de tabloides voluntaria o involuntariamente.


El indeseable de Chris Brown le propinó una brutal paliza el año pasado a pocas horas de actuar en los Grammys y como consecuencia, tuvo que suspender entre mil especulaciones sobre lo que había ocurrido. Estoy un poco harto de escuchar hablar del perfil de la mujer maltratada y la lacra de victimismo que acarrea. Porque esta chica es una chica normal, como muchas otras que tienen vidas perfectamente normales hasta que un descerebrado se cruza en sus caminos.


Mejor hablemos del perfil de los maltratadores, porque ellos son los culpables. A muchas cantantes afroamericanas (Tina Turner, Withney Houston...) les hubiera ido mucho mejor de no haberse topado con auténticos capullos. Afortunadamente, Rihanna ya ha dejado a Chris Brown que debería pudrirse en la cárcel.
Todo le va mucho mejor con su nuevo disco en la calle y ha decidido posar así de sencilla para la revista GQ... ¡Esto si que es un reportaje y no lo de Lily Allen!



La última de esta estrellita emergente ha sido pasarse por la "rajeta" del coño, que diría esa chica ruso-almeriense tan elegante que sale en Gran Hermano, las advertencias sobre el código de vestuario apto para actuar en un país del Islam. A Beyoncé también le avisaron de que fuese menos corta de minifalda y la pobre adaptó sus modelitos para la ocasión sin llegar a parecer una ursulina del todo.
La pasada nochevieja, Rihanna se presentó de esta guisa sobre el escenario en un concierto en Abu Dhabi, dejándolos a todos boquiabiertos y ojipláticos.


Creemos que la imagen de esta bellísima mujer con tanta piel al descubierto se quedaría grabada en el cerebro de esos asistentes tan poco acostumbrados, y terminarían con todo el suministro de Kleenex del país a la mañana siguiente.

Esta canción seguramente sonaría sobre esas tablas:





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